Alfajores salados sin horno: una reversión para romper con la rutina de la merienda
Estas riquísimas masitas saladas se hacen en pocos minutos con sartén y le podés agregar el relleno que más te guste, aunque el queso es su principal aliado.
Está más que claro que la merienda es una comida sagrada en Argentina. Sin embargo, con el paso de los años, las compañías de las clásicas infusiones fueron variando hasta la completa incorporación de diversas opciones saladas que contrastan a la perfección con la dulzura del café/té o la amargura del tradicional mate.
En esta oportunidad, te queremos presentar una receta reversionada que tenés que probar sí o sí, dado que su sabor es exquisito: alfajores salados sin horno. Estas masas “diferentes” no solo se hacen en pocos minutos por su cocción es en sartén, sino que también lleva pocos ingredientes y le podés incorporar el relleno que más te guste.
Ingredientes para estos espectaculares alfajores salados:
9 cucharadas de harina leudante o integral.
6 cucharadas de aceite.
9 cucharadas de agua.
1 cucharadas de semillas de amapola o las que más te gusten (opcional para decoracion).
1 cucharada de orégano o el condimento que tengas en casa.
Sal fina.
1 cucharada de queso tipo crema.
½ cucharada de queso Roquefort o el queso que más te guste (parmesano, Mar del Plata, Cheddar, Gouda, danbo, etc.).
Estos alfajores salados son una opción diferente y muy rica.
Pasos sencillos y cocción en sartén:
Para empezar con esta fácil receta vamos a poner la harina en un recipiente amplio o directamente sobre la mesada. En el centro, hacemos un huequito e incorporamos las cucharas de aceite. Asimismo, continuando el sentido de estos ingredientes, ponemos la sal y los condimentos en forma de “lluvia” para que quede todo bien sazonado.
Sumamos el agua (debe estar a temperatura ambiente) y amasamos por unos minutos hasta que quede una masa completamente lisa y homogénea. Dejamos el bollo tapado con un repasador o bolsa y dejamos reposar por unos 20 min (aproximadamente) en frío para que se condensen los distintos productos que utilizamos.
Mientras esperamos que esté la masa, tomamos un recipiente más pequeño para hacer el relleno. En este caso, colocamos las cucharadas de queso crema y mezclamos con el roquefort. Si le queremos dar un toque diferente, también es bueno colocar un poco de condimentos varios (orégano, tomillo y ajo). Una gran ventaja de esta preparación es que le podés agregar la compañía que más te guste.
Pasado el tiempo de guardado de la masa que será la base de los alfajores, estiramos y cortamos con cortante redondo. En caso de no contar con ellos, podemos utilizar alguna tapa de tamaño medio o la boca de un vaso.
En una sartén, colocamos un chorrito de aceite o manteca y vamos cocinando cada una de las tapas de los alfajores. La cocción de la masa es vuelta y vuelta hasta dorar, ya que se busca que sea crocante a la mordida, pero blandita por dentro. Cuando estén en su punto perfecto, dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Cando están bien fríos, para así evitar que se derrita el queso, tomamos una tapita, rellenamos con la crema saborizada que realizamos en el punto número tres y cerramos con otra tapa. Colocamos en una bandeja y mandamos 5 minutos al frío de la heladera. Finalmente, compartimos con la infusión que más te guste.